Un paciente con carcinoma de pulmón avanzado recibe morfina oral de liberación prolongada, 120 mg cada 12 horas, con medicación extra frecuente, de hasta 3 ó 4 veces al día. A pesar de ello, refiere dolor persistente (EVA 7/10). En los últimos días ha presentado mioclonías, sueños vívidos y leve confusión intermitente, sin fiebre ni datos de progresión tumoral. La función renal muestra un filtrado glomerular estimado de 40 mL/min/1,73m². ¿Cuál de las siguientes estrategias es la más adecuada para optimizar el control del dolor y mejorar la sintomatología?:
AAumentar la dosis de morfina un 25–50 % y asociar benzodiacepinas para controlar las mioclonías.
BReducir la dosis de morfina a la mitad y añadir un coadyuvante no opioide (AINE).
CRotar a fentanilo transdérmico calculando la dosis equianalgésica y reduciéndola un 30–50 % por tolerancia cruzada incompleta.
DSuspender el opioide oral y sustituirlo por buprenorfina sublingual a dosis bajas.
Explicación clínica
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